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Buena comunicación, buena sanación

Universidad Nacional Mayor de San Marcos


Escuela de Estudios Generales

Tecnología Médica

Resumen:


El diálogo entre el paciente y el profesional de salud no puede ser encomendado a otros profesionales externos ni mucho menos, puesto que, gran parte de la eficiencia de la entrevista depende de la calidad de la comunicación que exista. Y depende también de esta entrevista que el paciente se sienta cuidado con el trato recibido y se muestra positivo ante su recuperación.


En un estudio se determinó que los pacientes alrededor de 18 segundos de haber comenzado a describir sus malestares, eran interrumpidos por los profesionales. De aquí se desprende que la mayoría de las complicaciones y errores médicos que se cometen no tienen mucho que ver con la falta de competencias clínicas, sino más bien con este tipo de errores en la comunicación profesional - paciente.


Palabras clave: Profesional, paciente, competencia, comunicación, escucha, activa.


Este ensayo trata sobre la importancia de la formación en competencias comunicativas del profesional de salud en formación durante el pregrado para afianzar una adecuada relación con los pacientes. El alcance que guarda el presente es un extracto del artículo: “Doctor-patient communication: the Toronto consensus statement”. Una comunicación eficiente es importante para la salud de los pacientes, tanto antes de la enfermedad, como durante y después de ésta, a grandes rasgos, esa es la utilidad de este trabajo.


El diálogo entre el paciente y el profesional de salud no puede ser encomendado a otros profesionales externos ni mucho menos, puesto que, gran parte de la eficiencia de la entrevista depende de la calidad de la comunicación que exista. Y depende también de esta entrevista que el paciente se sienta cuidado con el trato recibido y se muestre positivo ante su recuperación. Este es un asunto que requiere la implementación de cambios y mejoras, ya que casi la mitad de los pacientes no se sienten realmente atendidos por los médicos.


Sumado a lo anterior, está también el hecho de que el 50 % de problemas psicosociales y psiquiátricos son dejados de lado durante las consultas médicas ajenas a esta naturaleza. Es similar el porcentaje de pacientes que discrepa con el diagnóstico médico debido a la falta de escucha activa. De esto, se tiene que se está generando un amplio descontento y desconfianza en los pacientes por no prestarles la escucha necesaria y la validación respectiva de su explicación ante los problemas que los llevan a dicha consulta.


En un estudio se determinó que los pacientes alrededor de 18 segundos de haber comenzado a describir sus malestares, eran interrumpidos por los profesionales. De aquí se desprende que la mayoría de las complicaciones y errores médicos que se cometen no tienen mucho que ver con la falta de competencias clínicas, sino más bien con este tipo de errores en la comunicación profesional - paciente. Estos errores podrían disminuirse o eliminarse en la medida que los profesionales aprendan a escuchar al paciente.


Otro gran problema es el cargado tecnicismo que suele caracterizar las consultas, muchos de los profesionales de la salud no adecuan sus palabras de modo que no solo sean del entendimiento de todo paciente, independientemente de su nivel educativo, sino también de que estos puedan recordar de mejor manera las indicaciones de estos profesionales, de ese modo, tomando la medicación correspondiente y siguiendo correctos pasos de limpieza a alguna herida o limitándose a realizar actividades contraindicadas.


Como ya se mencionó con anterioridad, una buena comunicación clínica se traduce en un paciente de buen semblante, optimista frente a su recuperación. Esto es importante, ya que además de lo emotivo, representa un factor psicológico, y hasta cierto punto somático. Esto porque, primero, se encontró que los pacientes quienes eran libres de expresarse ante sus médicos con comodidad y relataban todas sus dudas, síntomas y malestares respondieron con una presión sanguínea más saludable.


Sobre los errores en la educación de los profesionales que guardan relación con estos problemas, primero, como ejemplo de una especialidad médica que cuenta con profesionales avezados en la comunicación, es la psiquiatría, donde estos especialistas requieren de una basta experiencia expresiva para diagnosticar rasgos de depresión, ansiedad o problemas psicosomáticos. Experiencia como esta se necesita para informar al paciente sobre una delicada situación de salud, un pronóstico poco alentador, etc.


La implementación de estas habilidades debe ir de la mano con un oportuno cambio de enfoque hacia el paciente, es necesario aplicar un enfoque biopsicosocial y dejar de lado el insensibles enfoque biomecánico. Del efecto señalado, de la mano de un control de calidad de lo que comentan los profesores. El entrenamiento en diferentes habilidades puede ser aprovechado por nuevos profesores como científicos clínicos y sociales. Es necesario un garante de aprendizaje ya que son pocos los programas educativos que cuentan con estos.


Para asuntos de plano complementario al académico, como el mencionado en el párrafo anterior es que dentro de la universidad existen autoridades indicadas para operar cada etapa de aprendizaje, con las habilidades y capacidades que su cargo les exija. De ellos depende en gran medida el cambio que se verá en las futuras generaciones de profesionales de la salud y sus capacidades comunicativas. Debe elaborarse un plan y material para capacitar o asegurar que los educadores efectuarán y lograran estos cambios.


Otros aspectos a tomar en cuenta en el trabajo para mejorar la comunicación profesional - paciente, es el humor del paciente y sus familiares, actitudes oportunas del profesional, influencia del sistema de pago, margen ético al involucrarse con un paciente, la existencia de herramientas comunicativas que posiblemente no sean captadas. Además, de la influencia comunicativa del entrenamiento médico que reciben los profesionales, y cómo los docentes pueden ayudar a sobrepasar las barreras encontradas como posibles limitantes.


Estás mejoras aparentan beneficiar el sector salud en gran medida, sin embargo, se olvida la carga informativa adicional y la posible sobrecarga emocional que representa agregar este tipo de preparación en las escuelas de posgrado para los estudiantes de salud. Posiblemente forzando a áreas de poca interacción directa con pacientes a desenfocar su preparación de lo que lógicamente le convendría más.


En conclusión, debe realizarse una buena investigación al sector educativo de pregrado profesional para implementar esta nueva preparación necesaria para afianzar una atención óptima de los pacientes y cuidando siempre el bienestar general de los profesionales en formación, de modo que todo egresado cuente con las herramientas comunicativas necesarias para evitar los errores narrados a lo largo del presente.

Referencias Bibliográficas:


1. Simpson M, Buckman R, Stewart M, Maguire P, Lipkin M, Novack D, et al. Doctor-patient communication: the Toronto consensus statement. BMJ [Internet]. 1991;303(6814):1385–7. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1136/bmj.303.6814.1385


 
 
 

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